Carolina Yañez - Psicóloga Organizacional, especialista en Felicidad Aplicada al Trabajo, Desarrollo de Personas y Psicología Positiva - Fundadora de BORDO -  IG: @subeteabordo

Carolina Yañez – Psicóloga Organizacional, especialista en Felicidad Aplicada al Trabajo, Desarrollo de Personas y Psicología Positiva – Fundadora de BORDO –  IG: @subeteabordo

A veces sucede que de niñas o jóvenes nos vemos exigidas a asistir a cursos extracurriculares de clases donde no somos tan buenas y después de un tiempo intentando impregnarnos de aquello, tampoco logramos ser brillantes (Hoy podría pasarles con sus hijos/as). Ojo, aunque deben considerarse aquellas urgencias no ignorables que deben ser solucionadas (ejemplo, pasar de curso o cátedra en la universidad), porque si se puede mejorar un punto débil siempre será positivo.

Los mismo se repite, después en el ámbito laboral cuando existe alguna falencia y por iniciativa propia o de la empresa asistimos a algún curso de capacitación, interesante oportunidad, pero el porcentaje de éxito probablemente no genere real impacto a la hora de medir y transferir lo aprendido. Por otro lado, nos están evaluando por la capacidad que tenemos para trepar un árbol y ¡nuestro hábitat es el agua!, por ejemplo.

Existe en cambio un hecho real y a nuestro alcance que puede cambiar la manera vivir nuestras vidas, no tan sólo en lo laboral, sino que, en todo ámbito, aplicando nuestras fortalezas de carácter (Peterson y Seligman, 2004).

¿Qué son las fortalezas de carácter? Son nuestros rasgos o también podemos llamarles características psicológicas, que pueden mejorarse o entrenarse. Se complementan con el talento, aunque no son lo mismo, ya el talento debe poseer una base que es innata (como cantar bien o correr muy rápido). Según los autores las fortalezas personales pueden describirse como “estilos moralmente valorables de pensar, sentir y actuar, que contribuyen a una vida en plenitud”.

A continuación, menciono cuáles son las fortalezas y su respectiva clasificación, según cada virtud. (Fortalezas y Virtudes del Carácter: Manual y Clasificación, Peterson y Seligman, 2004)

Entonces una vez que ya identificaste tus fortalezas y eres capaz de desplegarlas deliberadamente, concentrándote en tus objetivos personales y profesionales, ¿Volverías a centrarte en tus debilidades? Bueno, el aprendizaje permite adquirir competencias y esto podría funcionar medianamente bien, pero si te enfocas en tus fortalezas podrías simplemente fluir y conseguir más y mejores objetivos.

Haciendo algo en lo que no eres bueno o que no te gusta, sentirás frustración, rabia, pasarás malos ratos, perderás tiempo intentando mejorar una debilidad que muchas veces querrás aprender de memoria pero que no internalizas, no enraizas y te hará ser menos eficiente.

En cambio, vivir haciendo lo que te gusta aplicando tus fortalezas, te inyectará vitalidad, será un motor de energía, mejorarás tu productividad, se multiplicarán tus ideas, te inspirará, te hará creer en ti, te llenará optimismo, te convertirá en una persona que multiplicará felicidad y bienestar personal y a todos quienes te rodean.

Nota: No tengas miedo a reconocer tus puntos débiles eso es clave, la vulnerabilidad es parte del crecimiento, pero concéntrate en cómo aplicar tus fortalezas al servicio de aquellos aspectos menos potenciados.

 

 

 

 

 

 

 

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