Los datos no mienten: la inequidad de género sigue existiendo. Sólo 15% de los puestos directivos de las empresas a nivel mundial son ocupados por mujeres a pesar de que hombres y mujeres en todo el planeta están entrando a la fuerza laboral en prácticamente iguales cantidades. ¿Cuál es entonces el motivo para la falta de liderazgo femenino en los negocios?

Desigualdad o inequidad de género: causas

El asunto ha sido estudiado y analizado ampliamente, y si le preguntas a cualquier mamá trabajadora sobre la inequidad de género seguramente te dará la misma respuesta: las mujeres, en términos generales, dedican más tiempo que los hombres a cuidar de sus familias. No es por falta de talento, ni por carecer de ambiciones profesionales, ni por una capacitación laboral ineficiente. La llegada de los hijos impacta la vida de una mujer de forma diferente a la de un hombre y la logística sistémica atrás de la estructura de las empresas y el trabajo está todavía orientada hacia el modelo y estilo de vida masculino.

Sólo 10% de los puestos directivos de las empresas chilenas son ocupados por mujeres.

La igualdad de género en el trabajo empieza por casa

La semana de cinco días con jornada laboral completa, o sea, 40 o más horas, es una práctica creada a principios del siglo pasado, diseñada principalmente para hombres casados con una mujer que se hacía cargo de todas las otras cosas, como la mantención del hogar y el cuidado de los hijos. Ha sido un lento y arduo camino para las mujeres garantizar su derecho a ser parte de la fuerza laboral y a desarrollarse más allá de la maternidad. Todavía queda mucho por andar, pero el punto de partido es claro: para alcanzar la equidad de género en el trabajo las mujeres necesitan igualdad en la casa.

Las mujeres que dividen equitativamente las responsabilidades del hogar con su pareja son más exitosas en el trabajo. Los tests psicológicos laborales muestran que las personas que se preocupan menos por el impacto que el trabajo tiene en sus responsabilidades familiares, consiguen concentrarse mejor y dedicarse más a su empresa. Eso garantiza un aumento de la productividad y les permite aprovechar las oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional, lo que tiene un impacto positivo en ellas como seres humanos, en sus familias y en el crecimiento de las compañías que las emplean.

Las mujeres representan menos de 25% de los cargos en el Congreso de Chile.