Durante el punto más complicado de la pandemia, todos estaban encerrados con sus hijos en casa. Las salas cuna, jardines infantiles y colegios estuvieron cerrados por meses y muchas mamás y papás tuvieron que hacer de profesores mientras trabajaban. Con el programa de vacunación avanzado, ya implementando la tercera dosis, los colegios abrieron, la mayoría en un modelo híbrido, poniendo a mamás y papás frente a la difícil decisión de enviar a los niños de vuelta a clases, ganando tiempo para trabajar mejor, o mantenerlos en casa y evitar el riesgo de contagios, especialmente con las nuevas variantes.

Los niños más grandes pueden tener un poco más de consciencia sobre su propia seguridad sanitaria, saben lavarse las manos y respetar el distanciamiento, pero los más chicos están en mayor riesgo de contagio y no se pueden vacunar. Por eso muchas trabajadoras de jardines infantiles y sala cuna han cambiado de empleo y muchas familias prefieren mantener a los pequeños en casa, confiando en otras formas de cuidados infantiles, como los abuelos o turnos con familias amigas.

La decisión de dejar a los niños en casa o enviarlos a alguna institución educativa se puede deber a dos tipos de motivos: falta de recursos financieros en una economía en crisis y con un mercado laboral inestable, o preocupación sanitaria porque puede haber miembros de la familia en una condición más vulnerable.

  1. Recursos financieros. Algunas familias simplemente no pueden enviar a los niños al colegio porque perdieron un empleo. En particular las mamás solteras que tuvieron que dejar sus trabajos para cuidar de los niños cuando cerraron los colegios son algunos de los grupos más afectados. Muchas familias simplemente se acostumbraron a dejar de contar en las instituciones educativas como la principal forma de cuidado de sus hijos y están prefiriendo alternativas. O algunos han decidido mandar a los más grandes al colegio y dejar a los más chicos en casa.
  2. Beneficios financieros. Para algunas familias el hecho de los jardines infantiles y salas cuna haber cerrado significó que se ahorraron una buena cantidad de dinero que ahora prefieren seguir usando para otros propósitos. Para otros, dependiendo de su trabajo, de hecho, trabajar desde la casa les permite la flexibilidad justa para cuidar a sus hijos, sin tener que enviarlos a otra parte. Normalmente, los papás toman turnos para cuidar a los más chicos y después trabajar.
  3. Las nuevas variantes del coronavirus han mostrado ser más contagiosas entre los niños que, con la primera variante estaban relativamente inmunes. Eso ha hecho que muchas instituciones de educación primaria estén constantemente abriendo y cerrando cuando hay un brote del virus causando imprevistos para las familias que tienen que encontrar nuevas formas de cuidar a los hijos y seguir trabajando.
  4. Riesgos a la salud. Algunas familias tienen abuelos u otros integrantes con condiciones de salud que los dejan más vulnerables ante cualquier posible exposición al virus. Eso hace que para algunos sea simplemente imposible arriesgar mandar a los niños al colegio y tienen que seguir con clases virtuales.

Cualquiera sea la situación de tu familia, lo claro es que para este 2021 todavía los papás tienen que escoger el mal menor. La decisión no es fácil y nadie puede decirte qué hacer, el mejor de los casos es que puedas escoger basándote en la seguridad, la comodidad de tu familia y lo que es mejor para tus hijos, y no sólo en criterios financieros. Pero si no tienes ese lujo, hay que armarse de paciencia para seguir sobreviviendo durante los próximos meses de una pandemia que se ha extendido más de lo inicialmente pensado, obligando a muchos a cambiar su estilo de vida de forma permanente.

 

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FUENTE:

https://news.yahoo.com/post-quarantine-parents-keeping-kids-004949740.html?utm_source=pocket-app&utm_medium=share